¿Cómo ayudar a tus hijos a enfrentar un cambio?

¿Cómo ayudar a tus hijos a enfrentar un cambio?

¿Cómo ayudar a tus hijos a enfrentar un cambio?

 A todos nos cuestan los cambios. A unos más, a otros casi nada, pero de alguna forma, el hecho de cambiar de casa, trabajo, escuela, pareja o algo a lo que estemos acostumbrados, en definitiva cuesta.

 En lo personal, he vivido diferentes circunstancias que me han llevado (voluntariamente a veces y otras voluntariamente a fuerza) a cambiar de casa, de ciudad y de todo lo que esa “estabilidad” implica. Antes, cuando solamente tenía que hacer mi maleta y llevarme a mi misma junto con mis cosas, me costaba un poco pero fácilmente me recuperaba y volvía a construir mi ambiente feliz en donde estuviera. Pero ahora todo cambia, no solamente soy yo, si no que tengo que ayudar a mis dos hijas a hacer de este cambio algo bueno y feliz. Cosa difícil.

 La grande tiene un corazón inmenso, es la más cariñosa y apapachadora del mundo. Ella, aunque tiene amigos allá a donde vamos, no entiende por qué tenemos que separarnos de sus mejores amigas y de su escuela que adora (y yo adoro junto con ella). Cree que las mamás somos una especie de traidoras que separan a las niñas sin darnos cuenta de lo importante que es para ellas vivir en la misma ciudad y crecer juntas. Con decirles que cuando la llevé a examen de admisión para su nueva escuela, decidió que no sabía ni un color, que no conocía los números y que jamás en su vida había escuchado una palabra en inglés. Así de fuerte.

 Mi hija chica, por su parte, con sus dos añitos poco entiende de los cambios como tal. Sin embargo, tiene tanto apego a su cole y a su Miss (que por cierto es lo máximo del mundo) que el otro día cuando fuimos al colegio nuevo, decidió tirarse de panza toda la mañana afuera de la oficina de la directora. Hizo una especie de “huelga” que le acabó funcionando pues tuve que ir por ella antes de que se quedara sin voz de tanto gritar y llorar.

 Así las cosas, me puse a investigar cómo puedo ayudarles a llevar el cambio más fácil. Lo primero que encontré es que hay que decirles las cosas tal y como son. Sin mentiras ni rodeos. A mi me funcionó contarles un cuento que yo inventé y que ellas iban dibujando. Hacíamos juntas dibujos sobre su nuevo cuarto, su casa y todo lo que querían que tuviera. Poco a poco fuimos “construyendo” nuestra nueva vida hasta que ellas dijeron: ¡que padre, ya vámonos!

 También encontré otro buen tip que voy a aplicar, se trata de hacer una pulsera para cada una de sus mejores amigas y gente más querida. Le vamos a llamar: “la pulsera de la amistad”, la vamos a hacer juntas y en cada pulsera va la promesa de que siempre que la veamos, nos vamos a acordar una de la otra.

 Y por último, una estrategia de agradecimiento. Agradecer en cada lugar en el que fuimos tan felices durante este tiempo. El cole, sus amigas, la casa, el club, su lugar favorito para ir a jugar y por supuesto la casa de su mejor amiga que, además, también es la casa de mi mejor amiga. Aprovecho yo también, a manera de catarsis, para agradecerte Martucha por estos dos años que vivimos juntas, cimentando nuestro proyecto y trabajando como locas. Gracias por ser para mi una hermana, una mejor amiga y una compañera en las buenas y en las malas malísimas. Gracias por tantas risas, por tantas tardes con nuestros niños y por siempre, siempre, estar para nuestra familia. Los vamos a extrañar.

 

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